Espiritualidad mercedaria
Descubre las raíces, el carisma redentor y la profunda entrega que definen a la Orden de la Merced. A través de este recorrido contemplamos cómo el mensaje de liberación cristiana continúa iluminando nuestro compromiso en la sociedad actual.

El origen y carisma de la redención
Fundada en el siglo XIII, San Pedro Nolasco se conmueve por el sufrimiento de los cristianos bajo el yugo opresor de los Moros que habían conquistado la península, y sometían a todo aquel que no fuera cercano a sus creencias hasta la muerte o la declinación de la fe. Movido por eso se pone en marcha en un proyecto personal que con sus recursos emprende, rescatar esclavos comprándolos, para darles cobijo y una vez restablecida su salud dejarles en libertad, pasados algunos 15 años ya con un grupo de amigos y cercanos era una obra grande pero que se apagaba por la falta de recurso, es cuando la noche del 1 al 2 de agosto de aquel 1218 la Virgen de la merced se le presenta y le confiere la tarea de vestir el habito blanco y con su cobijo maternal y la bendición del Señor, funda una orden que lleve su nombre y siga dedicándose a tal noble labor; El Rey, Jaime I y el obispo de Barcelona dan el sí, y el 10 de Agosto del mismo año se funda la orden con un propósito claro: liberar a los cautivos cristianos en peligro de perder su fe. Este carisma redentor implica poner la propia vida como garantía por la dignidad y libertad del prójimo, lo cual se vive desde nuestro 4 voto.

Nuevas formas de cautiverio hoy
En el mundo contemporáneo, las cadenas adoptan distintas formas: la soledad, las adicciones (alcohol, drogas, sexo, redes sociales, video juegos, etc), la exclusión o la pérdida de esperanza. La espiritualidad mercedaria nos llama a una presencia activa de misericordia, llevando consuelo evangélico donde la dignidad humana se encuentra más vulnerada.
Desde la Orden Mercedaria trabajamos desde la educación temprana, como prevención a las ataduras, acompañamiento a quienes son victimas de cadenas o victimas de aquellos que sufren desviaciones o vicios. las cárceles como centro fundamental del carisma, llevando el evangelio, con oídos y brazos a abiertos a todos aquellos que anhelan la libertad espiritual incluso más que la corporal. La obra mercedaria acoge a quienes salen de la cárcel y no tienen donde ir, y otros lugares a quienes son victimas de abuso y de trata, estas como fundamento del carisma sin olvidar a los pobres y hambrientos.

María de la Merced y la vida cristiana
La Virgen María inspira cada paso de nuestra vocación como madre y protectora de los afligidos. Su ejemplo de compasión profunda nutre las reflexiones semanales que compartimos en el blog de inicio, invitando a vivir una fe auténtica y compasiva en medio de los desafíos cotidianos.
La Madre de la Merced siempre atreves del arte preside nuestros coros, capillas y comedores, esa mirada serena, compasiva y llena de amor profundo a quien sea que le mire, o le pase al lado la hace diferente y acogedora.
En América, como algunos lugares de Asia y por supuesto de Europa, existe una piedad popular en torno a la madre, que llena el corazón de cualquier persona que pase al lado de los pueblos que ele veneran como patrona, la maternidad de la Merced es tan profunda y bella que don de sea que está siempre tiene esa mirada amorosa y compasiva que ensancha el corazón y enciende la fe.